Críticas redactadas por Pedro Alonso, Inspector -ya jubilado- de Educación en Conservatorios.


Concierto de Pilar Cabrera - 10 de mayo 2026
Desde 1986 hasta 2000 organista titular del Órgano del Sol Mayor

Hay domingos que parecen hechos para quedarse a vivir en ellos. Las tardes del ciclo internacional Bach-Marbella
tienen algo de refugio sereno, de tiempo suspendido entre la piedra antigua de la iglesia y el aire templado
que después espera fuera. Hoy ha sido una de esas tardes.

He disfrutado enormemente del concierto de Pilar Cabrera, a quien muchos recordamos como organista de la Iglesia de la Encarnación.
Escucharla de nuevo ha tenido algo de reencuentro y también de admiración renovada. Todo el repertorio estuvo ejecutado
con una precisión impecable, pero sin perder nunca la emoción ni la calidez.
Y eso, en un instrumento tan exigente como el órgano, tiene muchísimo mérito.

El programa era además de los que obligan al intérprete a convivir con auténticos desafíos técnicos y expresivos.
El Concierto Op. 4 nº 2 HWV 290 de Haendel sonó luminoso, elegante y lleno de ese equilibrio tan difícil entre solemnidad y ligereza.
Después llegó Bach con la Fantasía y fuga en sol menor BWV 542, una obra monumental donde el organista no solo debe dominar
una arquitectura musical inmensa, sino sostener una tensión continua entre fuerza, claridad y profundidad espiritual.
Pilar Cabrera la condujo con autoridad y naturalidad, como si el órgano respirara con ella.

Y entre los descubrimientos de la tarde, para mí ha brillado especialmente Jongen. Qué belleza inesperada su Canto de Mayo op. 53 nº1,
lleno de delicadeza y color, y qué impresionante la Sonata Heroica op.94, poderosa, brillante, casi cinematográfica por momentos,
exigiendo al intérprete una energía y una capacidad de matices extraordinarias. El bis, Suspiros de España, puso una sonrisa final
y cercana a una tarde ya de por sí inolvidable.

Después, el paseo por el parque fue la prolongación perfecta del concierto. Caminar despacio, todavía con la música resonando dentro,
mientras cae la tarde marbellí, tiene algo profundamente reparador...
quizá sea una de las formas más sencillas y más perfectas de cerrar un domingo.

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© 2026 Pedro Alonso / Málaga